Eran las 12:00 de ayer. Las campanas de la iglesia de Carcelén repicaron una y otra vez. Eran el llamado para un acontecimiento especial.

Es que Patricio Urrutia estaba a punto de marcar el gol más importante de su vida: el matrimonio.
El volante fluminense consiguió ayer el trofeo más preciado que todo deportista desea alcanzar, una familia bendecida.
Así quedaron sellados ante Dios los cuatro años de feliz unión con su pareja Andrea Enríquez con quien procreó dos hijos, Micaela y Patricio.
Mientras los vecinos, curiosos y la prensa hacían calle de honor, fueron llegando al templo los invitados famosos.
El más asediado fue el padrino del novio, José Francisco Cevallos, quien junto con su esposa Rosita Enríquez posaron para todos los lentes.
Mientras Yonnis Corozo, jugador de Universidad Católica y Sandra su esposa fueron los padrinos elegidos por la novia.
Damián Manso, Luis Miguel Escaldada, Noberto Araujo no faltaron a la cita para desearle éxitos al Pato.
Agustín Delgado y Claudio Bieler estuvieron bien acompañados, el Tin con su hija Nataly y el Taca con su novia Luciana.
Llegó la hora cero. El novio se mostró más nervioso que cuando cobró el penal en el Maracaná
Vicente Urrutia y Shirley Espinoza acompañaban a su hijo rumbo al altar.
Y, para completar el cuento de hadas, Andrea Enríquez arribó en una limusina blanca.
El sacerdote Santiago Vaca, confeso hincha auquista, celebró la ceremonia. “Andrea y Patricio pueden besarse", fue la frase que emocionó a todos.
A la salida, el baño en arroz no faltó. La recepción fue en una finca de Puembo, donde llegaron 160 personas.
La luna de miel tendrá que esperar. Hoy, solo importa concretar el traspaso al fútbol del exterior. Por ahora disfrutan de las mieles de estar recién casados. ¡Vivan los novios!